La tristeza

Hoy  la tristeza se abraza a la piel, heladora como un témpano. Se refleja en el lado vacío de la cama cuando partes. En el pasillo oscuro que cruzamos y en los restos de la mesa tras el desayuno. Está en los rayos de sol que llegan perezosos y en el rumor de la calle. La veo en el desvencijado coche, abandonado hace meses. En los meses del calendario que restan para la primavera. Y en los años de noticias vespertinas.

El viejo belén está gris y al árbol le falta la alegría de antaño.

La casa calla y pesa como un costal.

Salgo.

Miro una hoja caída, iluminada por los primeros rayos de sol, que inicia un leve vuelo gracias al aire fresco de la mañana.

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