Me llamo Suleimán

Me senté desanimado al final del patio de butacas, con el propósito de desconectar del aire, incluso de la representación. La función va a comenzar, desconecten sus teléfonos móviles, ding-dong. Se iluminó el escenario y apareció la figura esbelta de una mujer policía; casi no distinguía sus facciones debido a la lejanía. Había terminado su ronda y se cambiaba lentamente depositando su uniforme en la taquilla.

Se volvió. Comenzó a narrar de una manera embriagadora y descarnada. Rara expresión. La desnudez de sus palabras provocaron una descarga inminente en mi cuerpo primero, y en mi alma después. Todos mis sentidos se clavaron como finas agujas en aquel escenario. Me llamo Suleimán y nací en Mali. Así empezó su historia que era la de su amigo. La historia de cómo nuestros ojos acomodados miran hacia otro lado. Aún no entiendo cómo tal sencillez en la palabra, en la interpretación, en el tempo, se convirtió en excelsitud, en trascendencia. La cruel y extrema historia de un inmigrante contada con acento canario. Un acento que sabe de lo que habla. Un acento que saborea el amargor de la tragedia que, día tras día, se sufre en sus costas. La maldita valla de Melilla lo frenó, tras cruzar el aterrador desierto y perder a algunos seres queridos. Y después la patera que lo llevó a Gran Canaria. Allí la vida, ¿la realidad? ¿la justicia? Allí conoció a Isabel, su mejor amiga, su única amiga en la Tierra Prometida.

Pasaba el tiempo y no pasaba, sufría, mientras tanto, escuchaba la narración de Isabel, arropada por unas poéticas y maravillosas animaciones, detrás, en el ciclorama. Suleimán volvió a la realidad, a su precioso y miserable país. Maldita contradicción. Volvió junto a su madre quien nunca le abandonó. Él tampoco a ella. Y lloré, más por dentro que por fuera, porque os vemos y os amamos, pero seguimos mirando hacia otro lado con insolente y atroz indiferencia.

 

Obra: Me llamo Suelimán.

Cía: Unahoramenos.

Una obra de Antonio Lozano, con animaciones de Juan Carlos Cruz,arte de Elena Gonca, música de Salif Keita y dirigida por Mario Vega.

ACTRIZ: MARTA VIERA.

 

Ocurrió en el Teatro Municipal de Albacete el día 14 de abril de 2016 a las 7 de la tarde.

 

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A mi madre

Del regazo de olas que me abrigaba, y el hombro cálido donde apoyé mi cabeza cuando era niño, nacieron los besos que tendemos a olvidar, nacieron las palabras que labraron mis sueños. De las caricias calladas de tu amor que es mar, de tus pasos sigilosos que abrazaban mi agonía, siento nostalgia y lloro por dentro. Y después vivo; vivo más lejos que el tiempo, siento más lejos que esos besos que ahora faltan en mi carne y que me das con los ojos. Y me vuelvo a arropar con el manto de tu noche. Aunque mi pensamiento viaje lejos y se pierda en mil vanidades, siempre encuentro tu mirada plena, etérea y pura, madre de mi alma.