Educación y Cultura versus corrupción

Tras los últimos casos de corrupción que está sufriendo nuestro gran país, me pregunto, igual que el resto de los mortales, en cómo hemos podido llegar a este nivel de inmundicia y depravación moral.

Mi reflexión está lejos de teorías económicas, y sí más cerca de intuiciones morales.

Me remonto a la esencia de toda civilización, que es su Cultura. Después de una Historia riquísima y apasionante, llevamos unas décadas anclados en la más profunda incultura. Buena parte de la culpa de esa incultura alarmante, procede del tremendo déficit de los diferentes sistemas educativos que ha sufrido nuestro país. Todos los Gobiernos han fracasado en el intento de dar forma a una educación, que en otros países, con mucha menos tradición cultural que el nuestro, pero con más avidez por llegar a la esencia de la Cultura, ha alcanzado cotas de calidad extraordinarias, consiguiendo forjar profesionales cultos y honestos.

Y es que la educación en la moral, honesta y libre, ha de ir de la mano de la Cultura. Desafortunadamente, la reciente Historia de la Educación ha sido un despropósito, en el que no voy a profundizar de lleno. Sí en algunos aspectos claves para su fracaso.

Educar no es enseñar a ser más listo, sino mejor persona. Es el principal error que se ha cometido. Se han creado sistemas en los que prima el conocimiento de materias esenciales, pero no únicas. Uno puede llegar a ser un buen economista, pero al ser un economista sin moral, su tendencia será a usar la economía en beneficio propio. Uno puede ser Matrícula de Honor en Ciencias Políticas, pero si no interioriza el plano moral de esa disciplina, usará la política en beneficio propio y de unos pocos inmorales.

Pero volvamos al origen. Desde niños nos enseñan todas las áreas de las Matemáticas, las Ciencias Naturales, las Ciencias Sociales y la Lengua (tanto española como inglesa), y eso es necesario pero insuficiente. Encontramos niños muy listos, con muchos conocimientos, pero carentes de sentido crítico. Un sentido que se aprehende en las materias antedichas, pero que está de lleno en otras, mucho más importantes, que se consideran secundarias o relegadas a la educación extraescolar, como son las Bellas Artes. Hablemos de la Literatura. Su impacto es mayor en la edad temprana, aunque se potencia en la secundaria, sin entrenamiento previo. No me extraña que haya pocos lectores. Y es que la Literatura ha de enseñarse a partir de las primeras lecturas. Los alumnos deben hablar de libros, no vale con la típica y facilona ficha de lectura. Desde la educación primaria se debe fomentar el diálogo, y la mejor manera es que se dialogue sobre lo que se ha leído previamente. Compartir lo aprendido en los libros. ¿No les parece una maravillosa forma de solidaridad? En la vida compartimos muchas cosas, pero ¿compartimos ideas? Más bien intentamos imponer siempre nuestros puntos de vista. Los sistemas educativos que conocemos son muy impositivos, ya que no fomentan el fed-back necesario. Hemos perdido la perspectiva de aquel diálogo que planteaba Sócrates con sus discípulos, así como la maravillosa manera que el práctico Jesús utilizaba para iluminar a las gentes. Un modelo repleto de ejemplos.

Vidas y situaciones ejemplares para bien o para mal, que despertaban el sentido crítico a los espectadores. ¿Acaso no nos mueve igual una buena obra de teatro, un concierto de música, una representación de danza o una película? Está claro, pero muy poca gente valora ese movimiento instantáneo. Sin embargo, las personas que desde pequeñas han cultivado el sentido crítico, salen de los teatros, cines o auditorios tocadas, a veces hundidas, pero con el espíritu dinámico de cambiar las cosas.

Ahora cerramos el círculo. Muchas de las personas que dirigen el país ¿cómo se han educado? Por mucho colegio privado, másteres, doctorados y cátedras, la educación ha sido tan desastrosa como la del resto de los españoles. Por ello, de niños listos maleducados han llegado a adultos listos corruptos. Y eso es una de las razones de peso que nos ha llevado a la crisis que estamos sufriendo, que no es solamente económica.

Es por ello que necesitamos gobernantes que se hayan rebelado en su camino vital contra la educación que nos han impuesto, que se hayan reencontrado con la Cultura, la cual les ha permitido revisar y analizar la Historia para corregir errores. Que ahora son capaces de mirar la sinfonía mundial de forma global y no parcial, con un sentido crítico afinado.

Una persona culta, no tiene por qué serlo toda la vida. La verdadera Cultura se interioriza, pero tras ser cultivada debemos regarla como a toda planta para que crezca, y cuando haya crecido seguir regándola para que se mantenga fuerte y viva. Si no lo hacemos, decae y muere. Es cuando la persona culta se vuelve inculta. Suele pasar cuando devienen momentos de pereza intelectual a causa de otros estímulos con los que alcanzamos el placer inmediato. Son los estados de bienestar efímero, los cuales generan que dejemos de ser cultos. Nos apartan de ese camino ejemplar que provoca, a la larga, mejores satisfacciones.

Por tanto, encontremos esa Cultura que sobrevuela a nuestro alrededor, leamos más, vayamos a los conciertos, al cine, al teatro, revisemos la Historia, y descubramos que pícaros y corruptos ha habido siempre, es un mal de España, pero también han existido y existen grandes personas, personas cultas, libres y valientes. Tal vez, a esas personas les falte un poquito de valentía para echarse el país a sus espaldas y cambiarlo, convirtiéndose en ejemplos vivos de moral y cambiar, de una vez por todas, este nefasto sistema educativo.

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2 comentarios en “Educación y Cultura versus corrupción”

  1. Gran reflexión la tuya Sensiblero, real y notoria. Lo que vivimos desde hace décadas con la Educación en este país es un desatino, pero siempre consciente y voluntario, pues todos la ven como un instrumento para crear ideología y ganar adeptos, hecho que suena a “música” tocada antes, allá por los años 40…
    Meretriz de gobiernos, con la que encuentran placer practicando sus “juegos”, pero sin quererla “dar una vida mejor”; lo único que pretenden es divertirse con ella. Como la falsa moneda de aquella copla, la Educación es “la que de mano en mano va y ninguno se la queda”.
    Es un tema que me enerva especialmente por diversas circunstancias y en el que habría que profundizar mucho, tanto en el aspecto técnico como en el moral. Las distintas políticas desarrolladas en cuanto a este tema han sido y siguen siendo un completo despropósito.
    Queremos maestros haciendo leyes para maestros y no políticos manejando un juguete que desconocen por completo y sólo usan para crear rebaños…habría mucho que hablar y decir.
    Gracias por tratar el tema Sensiblero.

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